domingo, 29 de agosto de 2010

¿Al lado del camino?

Hace algunos meses anuncié que esta bitácora se haría más lenta por algún tiempo, por razones que luego comentaría. Las razones eran bastante pedestres: tuve que trabajar muchísimo para juntar dinero y venir a Madison, Wisconsin-EEUU, donde estoy ahora comenzando una maestría. En teoría (veremos qué dirá luego la realidad) ahora es momento de retomar el blog, y lo único que se me ocurre es pensar qué función tiene, ahora, desde aquí, seguir escribiendo en una bitácora que se llama [revolución diversa]. ¿A qué aspira este blog ahora que vuelvo a la vida académica, tan alejada casi siempre de la vida real? No estoy seguro, pero intuyo que a encontrar, proponer, atender a formas cada vez menos prejuiciosas de creer en mundos posibles y de intentar convertir la realidad en eso que nos gustaría (que me gustaría a mí, debo decir desde mi sitio) que fuese.
En esta ciudad de estudiantes, ciclistas, cooperativas, vegetales gratis, mercados callejeros y demás situaciones raras para el siglo XXI estadounidense (lleno de suburbios, camionetas y malls), y a punto de acabar el verano calurosísimo para comenzar una larguísima temporada de frío, uno se siente completamente privilegiado, aunque no se tenga un dólar en bolsillo. Y entonces abre uno las ediciones digitales de Perú21 o La República y no sabe bien qué pensar, qué sentir con uno mismo. ¿Me gusta estar al lado del camino / fumarme el humo mientras todo pasa? ¿Es por eso que estoy aquí? ¿Se puede estar al lado del camino y en el camino? ¿Estar al lado del camino no es otro modo de estar en el camino? ¿El camino a dónde?

lunes, 9 de agosto de 2010

¿coherencia?

En Prosas apátridas, uno de mis libros favoritos de Julio Ramón Ribeyro, aparece el texto que copio a continuación y que intento, desde hace mucho, repetirme como mantra para no aspirar, infructuosa y quizás injustamente, a exigir de los demás una soñada e imposible coherencia:

31

No hay que exigir en las personas más de una cualidad. Si les encontramos una debemos ya sentirnos agradecidos y juzgarlas solamente por ella y no por las que les faltan. Es vano exigir que una persona sea simpática y también generosa o que sea inteligente y también alegre o que sea culta y también aseada o que sea hermosa y también lea. Tomemos de ella lo que pueda darnos. Que su cualidad sea el pasaje privilegiado a través del cual nos comunicamos y nos enriquecemos.

martes, 3 de agosto de 2010

Otis Redding (y Madison, claro)

Otis Redding fue uno de los más importantes cantantes y compositores del soul. Se hizo lentamente famoso en los sesenta, llegando a competir en popularidad con Elvis y siendo adoptado por los hippies tras el concierto de Monterrey del 65, y murió en diciembre de 1967 cuando su avioneta cayó al lago Monona, en Madison, Wisconsin. Tenía 26 años.