sábado, 18 de diciembre de 2010

siempre arguedas

Hace algunas semanas encontré un documental de 39 minutos sobre José María Arguedas, a partir de la investigación de Carmen María Pinilla y realizado, hasta donde entiendo, por Rómulo Franco. Más que un gran aporte para entender al autor o su obra, el documental parece un ejercicio de difusión de algunos contenidos (su voz, algunas imágenes o anécdotas de su vida, por lo demás, aparecidas en otros lugares también), pero no deja de ser entrañable escuchar a sus contemporáneos hablando de uno de los mayores intelectuales y hombres peruanos del siglo XX. 
Los aportes de Arguedas a la literatura, la antropología y a la cultura en general en el Perú son a la vez impresionantemente grandes e inexplicablemente poco reconocidos. Más allá de los muchos colegios que llevan su nombre en todo el país, es muy poca la gente que ha leído sus libros, artículos o su fabulosa traducción de Dioses y hombres de Huarochirí. Si existiese la justicia, probablemente José María Arguedas sería considerado el hombre más importante de la historia republicana del Perú, mucho más que Miguel Grau, el actual héroe indiscutido. Pero más allá de reivindicar jerarquías, leer a Arguedas, pensar la sociedad, el Perú, los Andes, el planeta Tierra, a través de Arguedas es un reto intelectual altamente estimulante: Arguedas nunca le temió a situarse en el medio de los nudos y a expresarse desde allí, a interrogarse por todo, a revelarse a sí mismo como principio para acercarse a las cosas, a intentar deshacerse de prejuicios. No creo que sea necesario recordar a Arguedas simplemente para homenajearlo o para recordar sus aportes a las ciencias sociales y a la cultura en el Perú, creo que lo necesario, lo importante, es intentar pensar con Arguedas y a través de él. Actualizar su problemática, resituar su postura abierta, positiva, esperanzada pero también conflictiva y agónica en el Perú de hoy, en el mundo de hoy. Hay que recordar a Arguedas para seguir, con él, construyendo una sociedad en la que "cualquier hombre no engrilletado y embrutecido por el  egoísmo, pued[a] vivir, feliz, todas las patrias".
Dos cosas me sorprendieron y molestaron al ver el documental de la PUCP,  y siento la necesidad de advertirlas para evidenciarlas: el que Máximo Damián no diga una sola palabra en él y el que, en general, no haya nadie hablando en quechua ni ningún testimonio de amistad desde lo indígena.  Es terrible que, se haga un documental sobre la vida de un autor que escribió en castellano y quechua y se expresó siempre como parte de ambos mundos, y se ignore por completo a uno de estos dos. Encuentro en esa falta del quechua, del mundo indígena y de la voz de Máximo Damián, expresada claramente la exclusión contra la que José María siempre luchó. Pese a ello, y con la advertencia hecha, recomiendo ver el documental, que acerca un poquito a este fabuloso hombre que fue José María Arguedas.



sábado, 4 de diciembre de 2010

Si tú quieres

A veces la primavera se hace necesaria. Uno no sabe bien qué busca hasta que lo encuentra. Esta mañana, ver el video de Francois Peglau, oír la canción y ver ese final, no sólo me alegró el día, me hizo (me hace) sentir acompañado. Lo comparto acá, y lo agradezco.